CIUDADANÍA EUROPEA, CIUDADANÍA GLOBAL, DESPERTANDO…

Uno de los mayores honores que hemos tenido en nuestra existencia es el de contar en nuestras filas con las ideas, opiniones y sentimientos de una de las personas que más nos influye en ASLENDAS cuando tratamos de soñar con otras realidades.
XABIER LOMBARDERO desde la gran CASAMANCE ( un lugar perfecto para soñar entre GAMBIA Y GUINEA BISSAU ) trata sobre cómo afrontar nuestro obligado papel de ciudadanos en lo que tiene que ser una auténtica democracia participativa:

CIUDADANÍA EUROPEA, CIUDADANÍA GLOBAL, DESPERTANDO..

Algo se mueve en el mundo, por fin la gente despierta, por fin lxs vecinxs caminan y sueñan juntxs otra forma de hacer política y de hacer economía, donde las personas y la pachamama vuelvan a estar en el centro y no relegadas a meras estadísticas gubernamentales. El 15 de Octubre próximo volveremos a demostrarlo, porque cada vez somos más y porque este capitalismo que privilegia el beneficio por encima de todo está claramente en recesión, si se me permite utilizar sus perversos eufemismos.

En las últimas décadas, por asimilación con las políticas y prioridades del tio Sam, las elites de la vieja Europa han promovido (y nosostrxs les hemos dejado), que la participación ciudadana se encuentre estancada, y muestre una pasividad enfermiza. Solo preocupada por el “ombliguismo” de sus problemas individuales y por aumentar su capacidad de consumo, aniquilando la participación ciudadana y limitándola a depositar un voto cada 4 años entre dos opciones (bipartidismo) que aparentemente difieren pero que, en la práctica real, cada día demuestran que responden a los mismos intereses, al de los llamados mercados.

Esto es debido a que el concepto de ciudadanx se refiere a una realidad dinámica que NO es analizada como tal. Los gobiernos democráticos tradicionales han propiciado que la democracia actual y los derechos ciudadanos de los que se nutre caigan en el ostracismo, llevando a “su” ciudadanía a la resignación y frustración diaria; mezclada con dosis de banalización mediática que solo buscan aborregarnos y alienarnos. El objetivo último es anular nuestra capacidad crítica y creativa, en definitiva, domesticarnos.

La democracia no es un concepto cerrado e inmóvil, sino algo que debe ser perfeccionado constantemente para asegurar el pleno ejercicio de los derechos que la consagran. Por tanto, el reto contemporáneo de la democracia es la implementación de mecanismos que permitan la expansión y consolidación de la ciudadanía más allá de los ámbitos institucionales tradicionales, como podría ser la puesta en marcha de mecanismos como el presupuesto participativo que tan buenos resultados está obteniendo en Porto Alegre y América Latina y en otras partes del mundo.

El debate sobre la participación ciudadana no radica exclusivamente en los sistemas políticos, sino más bien en la relación entre lo que es ser ciudadanx y los derechos inherentes a este concepto.
Como ya se ha señalado, en esto hemos caído en la actual Europa del Mercado, donde todo se define en función al grado de consumo y pertenencias materiales, y donde lxs ciudadanxs han aceptado la idea paternalista de Estado como proveedor de servicios y no se implican en la construcción de una ciudadanía activa, reflexiva y crítica que participe en la gestión del bien común (Estado). Nos han domesticado y nos han convertido en espectadorxs que cada 4 años depositamos un voto en las urnas. El Estado ha promovido, y los ciudadanxs hemos dejado, que se reduzca nuestro nivel de participación a la falacia actual.

Es fundamental recuperar el concepto de ciudadanía dinámica y activa, hablar de acción ciudadana que tenga su base en la participación efectiva sobre los asuntos públicos, en la toma de decisiones. Tenemos que ejercer el poder y asumir las responsabilidades que ello implica, sin miedo, con compromiso, principios éticos y con diálogo, siendo conscientes que es un camino largo y que los resultados no serán inmediatos, quizás los vean las próximas generaciones, luchemos ahora para lograrlo a medio-largo plazo, es la única manera de alcanzarlo.

Depende de nosotrxs, de la sociedad civil organizada y consciente, hay que conquistarlo y no esperar pasivamente a que nos llegue de unas élites que ya nos han demostrado sobradamente que su intención es mantener el “status quo”, la dependencia y la explotación.
“Papa Estado” ha demostrado ser un mal educador, perverso e injusto, y por tanto hay que rebelarse contra él, para recuperarlo en función de los intereses y necesidades del pueblo, que realmente es lo que importa y no sus malditos mercados.

Por tanto, es necesario recalcar que la ciudadanía es un concepto dialéctico en constante cambio, requiere nuevas prácticas y tácticas organizativas que revitalicen y supongan nuevas formas de ejercer los derechos ciudadanos como exigencias políticas legítimas frente a un Estado/Gobierno (como el actual) que no cumple con su responsabilidad social y política. Es decir, la ciudadanía se convierte en participación gracias a la organización libre de los individuos para influir, presionar, tomar parte e incidir en el desarrollo político y en las decisiones públicas de su entorno.
La ciudadanía es política en tanto en cuanto tenga como objetivo crear ciudadanxs conscientes y activxs, a través de mecanismos de participación efectivos que se originen en la información y conocimiento mutuo de las llamadas bases sociales. Es decir, una vez que lxs ciudadanxs estén concientizados es más fácil organizarse, establecer vínculos de solidaridad, plantearse objetivos públicos comunes e incluso participar para contribuir o regular la agenda gubernamental.

En ello estamos ahora gracias al llamado 15-M, esto es lo que hacemos en las plazas y en las asambleas, auto-concienciarnos, reconocernos como vecinxs y construir objetivos políticos comunes.
Consolidar la participación ciudadana en la actualidad apunta a la codecisión: que no es más que compartir responsabilidad y riesgos en el ejercicio de gobierno. Es decir, para que una actividad organizada de individuos sea entendida como participación ciudadana, deben habilitarse canales no sólo para influir en el poder institucional, sino también para ejercerlo.

Ya se sabe que las democracias representativas actuales no son capaces (o no quieren) incorporar mínimamente a lxs ciudadanxs en los asuntos públicos, conformando así una ciudadanía inocua-pasiva que se limita a recibir protección legal por parte del Estado, pero no encuentra canales para “activar” el resto de derechos que la componen. Los gobiernos actuales son paternalistas, las necesidades son definidas por el Estado y por tanto sus servicios y prestaciones conducen a la pasividad e impiden consolidar una ciudadanía plena y activa que tome parte en las decisiones y en la construcción de los objetivos colectivos.
Por tanto, es necesaria la puesta en marcha de un conjunto de prácticas, derechos y conocimientos que ayuden a consolidar el status de ciudadanx con la participación política de éste (individual y colectiva), independientemente de su participación electoral.

Dicha práctica, dinámica y flexible, se puede definir como un contrato social entre el poder público municipal (institucional) y la sociedad civil local (pueblo), basada en la participación directa de los ciudadanos. Con una estructura que se construye de forma orgánica desde LA BASE SOCIAL y cuya finalidad última es tomar decisiones de acuerdo a criterios de justicia social sobre el uso de recursos públicos municipales. Es decir, se trata de una especie de esfera pública NO ESTATAL de cogestión entre la institución municipal y la sociedad civil local. Los criterios y normas que rigen la toma de decisiones son objetivos, impersonales y universales y los procedimientos son previsibles y conocidos por todxs los participantes.

Funcionan como mecanismos de implicación en la toma de decisiones públicas y sirven para enmarcar el debate sobre la participación política en la esfera LOCAL. Por ahora son una práctica municipal, que no solo se da en Porto Alegre, sino en algunos municipios andaluces, vascos, catalanes, belgas, franceses, brasileños. Además de Montevideo-Uruguay, Toronto-Canadá; Rosario-Argentina, etc.

Pronto os contaré como lo están ejerciendo en Porto Alegre desde hace décadas, pero el objetivo de este post es animaros a despertar, a abandonar el pesimismo, a agitar nuestras conciencias consumistas occidentales y asumir nuestra responsabilidad ciudadana. Tenemos mecanismos de presión, vías institucionales para ejercerla (por ahora son pocas), pero hay que hacerlo ya, de manera urgente, tenemos que dejar de quejarnos en el bar o en nuestro núcleo de amigxs, tenemos que recuperar nuestra creatividad como personas libres e informadas, tejer redes sociales que nos permitan aprender del otro en lugar de temerlo, como quiere el actual Estado.

El tiempo de la pasividad y las excusas ha terminado, es el momento de actuar y construir sin miedo y sin dogmas, sin baritas mágicas, pues se agotaron en los cuentos. Tenemos que ser capaces de CREAR nuevas formas de participación, nuevos elementos de reflexión que nos lleven a una práctica (individual y colectiva) diferente, más justa, solidaria e inclusiva.
En definitiva, nos vemos en las calles el 15 de Octubre, y sobre todo nos vemos a diario en la cotidianidad de la rebelión, que para triunfar tiene que empezar en unx mismx, tenemos que lograr des-domesticar nuestra mente y eso nos llevará a nuevas formas de acción política en la que todxs cabremos, con responsabilidad, compromiso y coherencia.

XABIER LOMBARDERO Desde CASAMANCE (tierras diolás )

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s